Alguien escucha las peticiones, está claro. París, tercera parte

Tirados en el aeropuertoEn la segunda parte de este viaje a París me quedé en la llegada al aeropuerto después de 5 horas de autobús, pero eso no era nada comparado con lo que nos esperaba.

De vuelta a casa sin avión y sin francés

Al entrar en el aeropuerto sentimos un poco de alivio, estaba todo nevado, algo fuera de lo normal, en plan nieve hasta las rodillas y el aeropuerto estaba a reventar, parecía la discoteca más famosa de la ciudad el día de San Juan, no cabía nadie más. Nos acercamos al mostrador de Ryanair, entregamos nuestros billetes y la chica nos dice que nuestro vuelo salió a su hora, hacía dos horas. Le explicamos lo que nos ha pasado y lo que nos había dicho el conductor del autobús y nos dice que eso nos lo habrá dicho para evitar que la gente se pusiera nerviosa, pero que el avión despegó con los pocos pasajeros que llegaron a su hora. Nos invitó a hacer la cola que había en la ventanilla de información para ver qué teníamos que hacer para volver a casa, si reclamar, comprar otro vuelo…

Una vez nos llega el turno, le enseño a la chica, bastante arrogante, nuestros billetes e intento explicarle que hemos perdido el avión pero que no ha sido culpa nuestra, sino que el temporal ha… Pero no, no pude acabar, me interrumpió un “Sorry I can’t speak english” me vi derrumbado, entre la impotencia de no poder hacerme entender, ver que nadie nos daba información, que estábamos literalmente tirados en el aeropuerto y, encima, indignado al ver que no me iban a ayudar porque ¡una trabajadora de atención al cliente de un aeropuerto no sabía hablar inglés! Parecía una broma. Decidimos sentarnos, en el suelo porque no había bancos libres, a tranquilizarnos y pensar.

Llegados a ese momento, mi prima se echó a reír, no sabía muy bien lo que le pasaba, pero me di cuenta al momento. Ella, su deseo y sus peticiones, había pasado, ¡no volvíamos a casa, nos quedábamos en París! Nos parecía genial que los astros nos hubieran escuchado, pero claro, no era la manera más idílica de hacer que las vacaciones se alargaran.

Nuestra solución era rápida, después de vernos metidos en ese follón pensamos que lo mejor sería comprar un vuelo, por caro que nos costara, para volver a casa, pero de nuevo ¡sorpresa! todos los vuelos estaban cancelados debido al temporal, y el más temprano que podíamos comprar era para tres días después. Al escuchar la noticia, nos volvimos al sitio donde estábamos sentados y llamé a mi hermano por el móvil para que me hiciera una reserva en el hotel más cercano que hubiera al aeropuerto, pero ningún taxi podía circular por la carretera y los autobuses habían suspendido su servicio, no me extraña, casi no se podía caminar.

El único entretenimiento era ver cómo había algunos periodistas grabando imágenes y explicando lo que pasaba para las noticias, supongo, y lo único que me preguntaba era ‘ellos no han llegado hasta aquí volando, quiero salir del aeropuerto’

¡Unos salvadores s’il vous plaît!

Yo no paraba de decirle a Lorena que si pudiéramos hablar con alguien en Español, seguro que nos entenderíamos mejor y acabaríamos encontrando una solución más viable, o por lo menos sabríamos mejor lo que está pasando, porque era imposible que la única solución fuera sentarnos en el suelo a esperar que pasaran las horas y horas, los de seguridad no nos dejaban salir del aeropuerto porque era peligroso y los vuelos suspendidos… era una especie de broma pesada que se estaba alargando demasiado, así es que decidí irme a la cola de atención al cliente de nuevo, pero no para esperar mi turno y hablar con la que atendía, sino para buscar a alguien que, por lo menos, supiera explicarme en inglés lo que estaba pasando. Así es que, al primer chico que vi, pensé: ‘este habla inglés seguro’ y me lancé. Después de preguntarle en inglés si podía decirme algo más, me dijo que sí, que le habían informado, le dije que me lo explicara despacio ya que yo era de España y mi inglés estaba un poco verde, y entonces me dijo ‘Pues casi mejor hablamos español, ¡que yo también soy de allí!’ Fue como el mayor regalo de aquella navidad, y cuando le pregunté si sabía algo más, me dijo que estaban haciendo cola esperando su turno, pero que su acompañante hablaba perfectamente francés y no tendrían problema para entenderse con la chica del mostrador. Así es que nos pegamos a ellos hasta que llegó nuestro turno. Resulta que a los afectados, nos podían ofrecer vuelos gratuitos en aviones que tenían plazas libres, así es que, nuestra nueva amiga le dijo ‘Deme el primer vuelo que salga a cualquier parte de España’, una vez allí, ya volveríamos como fuera a nuestra casa, en Barcelona. Nos ofrecieron un vuelo a Zaragoza que salía en 24 horas y lo aceptamos como si nos hubiera tocado la lotería y el sueldazo de nescafé para toda la vida.

La espera en el aeropuerto

Mucha gente ha pasado por esto, ya lo sé, tener que esperar días en un aeropuerto debido a diferentes problemas con los vuelos. Pero solo cuando te pasa a ti, te das cuenta de la amargura que supone tener que estar tirado en el suelo, sin saber cómo ponerte, sin saber ya ni dónde mirar ni que decir ni hacer o en que postura vas a dormir, con un frío que no era ni medio normal, tiritando toda la noche y con los huesos destrozados de todo el trote que nos habíamos pegado en autobús, las horas de cola con las maletas a cuesta y ahora, encima, otras 24 horas en el aeropuerto esperando un avión que te lleve a Zaragoza. Uno de los momentos más largos que recuerdo.

Nos planteábamos qué hacer una vez llegáramos a Zaragoza y, después de llamar para preguntar precio de tren, autobús y otros medios para llegar hasta Barcelona, tuvimos una idea bastante acertada. Llamamos por teléfono a una compañía de alquiler de vehículos y pagamos entre los cuatro el alquiler de un coche. Iríamos en coche desde Zaragoza hasta Barcelona y habría acabado el calvario, pero claro, como no puede ser de otra manera, un viaje lleno de anécdotas como las que os he ido contando en los anteriores posts, no puede acabar sin alguna que otra divertida historieta de vuelta a casa ¡Os la cuento en la próxima publicación del blog! De verdad que no gano para sustos…

 

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Acerca de losdestinosdealberto

Me llamo Alberto y en mi blog cuento todo tipo de experiencias relacionadas con mis viajes, escapadas, actividades, turismo y ocio en general.

Publicado el 24 febrero, 2014 en Viajes y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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