El remate final y se acabó. París, Zaragoza… sí, Zaragoza. Fin del viaje.

ParísEsta es la última parte del viaje a París, pero no por eso va a ser menos movida. ¡Ni para volver a casa pude estar tranquilo!

En coche de Zaragoza a Barcelona ¿Un agujero en el que meterme?

Un vuelo muy tranquilo. Al llegar a Zaragoza nos dieron nuestro coche que teníamos que devolver en Barcelona y ya estaríamos en casa.

Estábamos exageradamente cansados de todo lo que nos había pasado y de ‘dormir’ en el aeropuerto y nos preocupaba un poco tener que conducir con ese nivel de cansancio, pero nuestra nueva amiga se sentía segura y se ofreció para llevar el coche. Nos montamos en él y, tras unos minutos de conversación, mi prima y yo, que íbamos en la parte trasera del coche, nos quedamos totalmente dormidos. Por lo visto, ella se despertó un poco antes que yo. Yo seguía con sueño profundo y así me hubiera gustado seguir todo el viaje, ¡calladito y dormidito! digo esto porque ocurrió algo que hizo que nos troncháramos de risa, pero claro, cuando la risa la provoca uno mismo, pues siente vergüenza a más no poder. Mi prima todavía recuerda ese momento entre lágrimas de risa y dolor de barriga de las carcajadas. Os cuento… ¡Ay señor, señor, qué cosas me pasan! Venga, allá voy, sin pensarlo dos veces, voy a dejar plasmado en la red el momento más vergonzoso que pasé durante el movido viaje a París.

Era temprano, lo mismo las 5 de la mañana o así, lo que hacía que todo estuviera oscuro y, además, la carretera estaba bastante solitaria, la situación era la siguiente: Nuestra nueva amiga centrada en conducir sin dormirse, su compañero, en el asiento del copiloto, intentando charlar con ella sin mucho éxito ya que el pobre también iba muerto, mi prima en los asientos trasero, sentada detrás del copiloto y ya despierta, y yo a su lado, detrás de la conductora, dormido, muy dormido. De repente, así sin más, en medio del más absoluto silencio de aquel coche, me despierto exaltado e intentando saltar hacia la parte delantera como un loco, gritando como si no hubiera un mañana ‘¡¡¡CUIDADO, CUIDADO!!!’ el cinturón de seguridad no me dejaba alcanzar la parte delantera del coche, y menos mal, porque estaba soñando. Si pudierais ver la cara de susto que tenían los pobres… Tardé unos segundos en recomponerme y, entre sudores y palpitaciones, darme cuenta de que estaba teniendo una pesadilla y justo me desperté para evitar un choque mortal que iba a tener lugar en mi sueño, pero no en la realidad. ¿Qué te parece? me quería morir, las risas de todos nos hicieron estar más activos el resto del viaje, yo no podía parar de pensar lo que había pasado, miraba a mi prima y con la mirada me decía ‘Estos dos deben estar flipando’ claro, ¿qué clase de desequilibrado mental debería parecer yo ante nuestros dos nuevos amigos?, ¿qué pensarían de mí? No sé ni si quiero saberlo. Momentos vergonzosos hemos tenido todos, pero este fue uno muy particular y extraño que recordaremos como anécdota para toda la vida.

Llegamos a salvo a Barcelona, entregamos el coche y nos fuimos en tren cada uno para nuestra casa, con nuestros amigos del aeropuerto intercambiamos el facebook y nos despedimos entre risas, ahora no sabemos mucho los unos de los otros, aunque las redes sociales siempre te hacen estar al día.

¿Y aquí se acaba todo?

Pues sí, casi como si fuera oro pudimos llegar a nuestras casas y darle una pequeña paliza a la cama, digo pequeña ya que a causa de la noche que pasamos en el aeropuerto, el día que llegamos a Barcelona era el mismo que empezábamos a trabajar, eso sí, en horario de tarde ¡Uf! solo hubiera faltado tener horario de mañana e ir a trabajar recién llegados de aquel viaje lleno de trabas. Bastante habíamos pasado, cosas que pasan en los viajes y que, en el momento te parecen graves, lo pasas mal, te apuras, pero que siempre quedarán de recuerdo para comentar en las cenas navideñas, anécdotas con los amigos o, por ejemplo, para compartirlo con el resto del mundo en un blog. Eso sí, valió mucho la pena. Por ver París, volvería a torturar a mi espalda durmiendo en cualquier aeropuerto con suelo de piedra.

Ahora que leo todos los posts desde el principio sobre el viaje a París, veo que tengo muchísimas anécdotas sobre una escapada tan corta, ¡espero no ser gafe! ¿A vosotros también os pasan estas cosas?

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Acerca de losdestinosdealberto

Me llamo Alberto y en mi blog cuento todo tipo de experiencias relacionadas con mis viajes, escapadas, actividades, turismo y ocio en general.

Publicado el 27 febrero, 2014 en Viajes y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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