Barcelona-Sevilla. El trayecto.

Parece increíble pero, ¡Ya he vuelto de Sevilla!

Qué rápido se acaba lo bueno, menudo dicho, muy típico y muy cierto. Todo empezó el miércoles de hace un par de semanas, a las seis de la mañana, caras de sueño pero muy emocionados. Metimos las maletas en el coche y fuimos a buscar a nuestros dos amigos que venían de viaje con nosotros, en la calle de su casa jugamos un rato al ‘Tetris’ intentando que todo cupiera en el maletero del coche, por fin lo conseguimos.

Viaje en coche

No es la primera vez que he ido a Sevilla desde Barcelona en coche, lo que quiere decir que ya sabía a lo que me enfrentaba, pero la verdad es que las primeras horas va uno mucho más cómodo, más motivado, el coche era un no parar de charlas, risas, atracón de porquerías… Había momentos en los que cantábamos como si nos estuviéramos jugando una plaza en ‘La Voz’, para vernos, o mejor, para escucharnos. Pero bueno, os tengo que decir que las primeras seis horas pasaron volando, las otras seis fueron como un efecto de cámara lenta que no dejaba que el reloj avanzara, los kilómetros eran muy traicioneros y me sentía como cuando estás en el gimnasio corriendo en la cinta y vas mirando cuántas calorías vas perdiendo, que aquello no puede subir más lento, por dios, qué suplicio.

Primera parada

Esto os lo tengo que contar, de verdad, qué desagradable. Hacía como unas tres horas que habíamos salido de Barcelona y estábamos por algún pueblo de esos que nadie conoce si no es porque visita su área de servicio, entramos a la tienda de la gasolinera, íbamos al baño y de paso compramos unos refrescos y unas patatas, que no quedaban demasiadas. A la hora de pagar, el dependiente le dijo a nuestro amigo “Son 10,45” y mi amigo le entregó un billete de 20 euros a lo que el dependiente le dijo “¿No tienes los 45 céntimos?” y el dijo: “pues yo no, pero… espera un segundo” se giró hacia donde estaba su novia y le dijo: “¿Tens 40 cèntims?” No, no he escrito mal, se lo preguntó en catalán. Mucho antes de que su novia le pudiera decir ‘sí’ o ‘no’ el dependiente puso las manos sobre el mostrador, se inclinó ligeramente hacia delante con su cuerpo y alzó la voz, bastante más de lo normal, a decir verdad no puedo decir que gritara, pero desde luego poco le faltaba, y le dijo: “¡QUE ESTAMOS EN ESPAÑA!, ¡TIENES QUE HABLAR ESPAÑOL, HOMBRE YA!” En ese momento nos quedamos todos con una cara de pasmarotes alucinante, no solo nosotros cuatro, los demás clientes que estaban en la tienda tampoco podían entender la reacción del hombre.

Vamos a ver, dejando de lado lo que os cuentan al resto de España sobre Cataluña, os prometo que no hablamos catalán para fastidiar a nadie, pero es muy lógico que mi amigo en ese momento se dirigiera a su novia en catalán porque hablan siempre en ese idioma y le salió de manera espontánea. Mirad, yo sé hablar inglés y mi hermano sabe hablar inglés, y la verdad es que sería muy raro que, de repente, nos pusiéramos a hablar inglés en vez de español, sería violento y extraño. Menos mal que sé que no todo el mundo es así, porque alguna palabra en catalán más se nos escapó durante el camino, pero la gente en general se reía y no nos increpó, repito, en general. El final de la historia del señor de la gasolinera fue lo mejor. Mi amigo y su novia le dijeron que le estaban hablando en español todo el rato, que no había problema, pero que entre ellos, cuando hablan de manera privada, pues pueden hablar como les de la gana, a lo que el señor le dijo a mi amiga que hablara español para practicar un poco… Como si nosotros no habláramos español, no, qué va… Total, que hasta la señora que iba detrás de nosotros en la cola saltó en nuestra defensa diciendo que no fuera exagerado, que nadie se había dirigido a él en catalán y que aunque eso hubiera pasado, las cosas no hay que tomárselas de esa manera.

En fin, qué pena me da, de verdad os lo digo ¿eh? ¿No podemos simplemente ser personas civilizadas y ya está? Tenemos que tener un poco de opinión propia y no dejar que sea únicamente la televisión y los políticos los que decidan lo que debemos pensar sobre Cataluña, los catalanes o cualquier otro tema. Y para terminar este apartado, dejo por aquí escrito algo que me quedé con muchas ganas de decirle al señor: ‘Tens 40 cèntims’ ¡Uf, qué difícil es entender esa frase si no eres catalán… Qué malos somos los catalanes.

Visita Madrileña

No pudimos evitarlo, llegamos a Madrid y sin pensarlo dos veces nos metimos en el centro, sí, sí, a lo loco, cualquiera que haya conducido por el centro de Madrid sabe que es un auténtico deporte de riesgo, y me quejo yo de Barcelona, vamos, vamos… Nos fuimos a dar una vuelta por La Gran Vía, Puerta del Sol, Palacio Real y un extenso paseo en el que tuvimos ocasión de quemar las calorías del bocadillo de calamares que nos habíamos comido en la Plaza Mayor. Claro, vas con amigos a Madrid y quieres comer el bocadillo típico de allí en el sitio típico de allí, eso se llama 11 euros por persona, un bocadillo de medidas sospechosas y un refresco sin alcohol, 11 euros… muy bonita la Plaza Mayor.

Madrid es una ciudad que me ha gustado mucho, desde siempre, le tengo un cariño especial. Fui la primera vez a los 18 años y desde entonces la he visitado muchísimas veces, tenía amigos que vivían allí, de esos amigos que luego se pierden con el tiempo pero que en su momento pasaba horas y horas con ellos. Actualmente tengo una muy buena amiga que se fue allí a vivir para estudiar un máster y algunos amigos que he conocido posteriormente.

Algunas fotos de la parada en Madrid

 Vuelta al coche. Dirección Sevilla.

Después de la visita de unas tres horas por Madrid, volvimos al coche, pagamos nuestro debido dineral de párquing y nos pusimos rumbo a Sevilla, esta parte es la más dura, ya estábamos cansados, después de hacer Barcelona-Madrid, recorrer la ciudad y comer, se sienta uno en el coche y le entra una pereza… Pero aguantamos como campeones  y finalmente ¡llegamos a nuestro destino! Nuestra familia vive en un pueblo a unos 20 kilómetros de Sevilla. Los Palacios y Villafranca. Aparcamos el coche y entramos en casa, después de varios saludos, abrazos con padres, madres, hermanos… cenamos un poco, tuvimos un rato de charla y nos fuimos a dormir.

Este ha sido el trayecto ‘Barcelona-Sevilla’ en coche. En el próximo post contaré todo lo que vimos e hicimos durante el primer día. Un post lleno de fotos, imágenes impresionantes y muy buena comida. Sevilla es bonita, muy bonita, en unos días os la enseño.

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Acerca de losdestinosdealberto

Me llamo Alberto y en mi blog cuento todo tipo de experiencias relacionadas con mis viajes, escapadas, actividades, turismo y ocio en general.

Publicado el 12 mayo, 2014 en Viajes. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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